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No solo hay que orar en caso de enfermedad. Es orar y obrar porque la fe sin obras es muerta. De hecho, la bendición de Dios siempre ha ido precedida de la obediencia.
No solo hay que orar en caso de enfermedad. Es orar y obrar porque la fe sin obras es muerta. De hecho, la bendición de Dios siempre ha ido precedida de la obediencia.